Sobre mí

Me llamo Patricia, tengo 27 años y he nacido y estudiado en Granada.

Siempre he sentido la llamada dentro de mí a dejar de comer carne. Me lo empecé a plantear en serio cuando estudiaba en la universidad. Aunque por aquella época solía comer casi todos los días en los comedores universitarios de la ciudad, donde no había opciones vegetarianas o veganas para comer allí *. Lo mismo me pasaba cuando quedaba con amigos para ir de tapas… todo era carne, carne y más carne… Esto me frenó mucho a la hora de tomar la decisión, ya que habría que ir todo contra corriente y no me sentía con fuerzas para ello. Así que al final nada.

En 2013 estuve viviendo un año de Erasmus en Graz, una ciudad muy bonita de Austria, donde las opciones vegetarianas y veganas eran mucho más asequibles que en Granada, pero aún no me decidía. La carne me tentaba demasiado y aún no tenía suficiente fuerza de voluntad para dejarla. A pesar de ello, la idea de estar comiendo animales muertos cada vez me pesaba más en la conciencia.

Al finalizar el año volví a Granada para acabar mi carrera y en marzo de 2015 volví a esta preciosa ciudad para relizar unas prácticas.

cómo y cuándo me decidí a dar el paso

El año pasado, tras pasar la Navidad con mi familia en España, reuní fuerzas y me decidí a empezar a comer vegetariano. Tengo dos hermanas más pequeñas, Bianca y Carolina, que llevan siendo vegetarianas bastante años, con lo que ellas me apoyaron mucho. Mi madre es casi vegetariana, sólo come no-vegano cuando va a visitar a mi abuela o cuando queda con amigas. Conclusión:  ser vegana y vivir en nuestra casa es una maravilla! 🙂

Este es mi gatito Julian, incluido en este post por su cara bonita 🙂

LA TRANSICIÓN al vegetarianismo

Para mis hermanas la transición al vegetarianismo hace ya como 5 años fué de un día para otro. Dejaron de comer de carne y ya! Pero para mí esta decisión fue diferente. La carne me encantaba y en especial, el embutido (era adicta vale!). La transición duró unos meses, ya que de vez en cuando me sentía super atraída a comer algo de embutido y al final caía en la tentación. Bromeando, me hacía llamar espetevegetariana. Por otro lado, la madre de mi novio le enviaba a este cajas periódicamente con jamón serrano, espetec, chorizo…lo cual no me ayudó mucho jaja hasta que no nos acabamos el espetec que quedaba, no fui capaz de dejarlo completamente!

Lo bueno es que con el tiempo me fuí acostumbrando y la verdad es que para mí ha llegado un punto en el que la carne ya no me llama nada la atención. No volvería a comerla por nada del mundo!

¿por qué empecé a comer VEGANo?

Por otro lado, nunca me ha sentado bien la leche (¡y menos caliente!) ni el queso.  Vamos, que tengo mis sospechas de que soy intolerante a la caseína, la proteína de leche.

En algún punto de mi transición al vegetarianismo cayó en mis manos el libro Guía práctica para una alimentación y vida anticáncer. Está escrito por Odile Fernández, una médico de familia granadina que superó un cáncer de ovarios hace unos años. En él explica que hay un elevado porcentaje de la población que es intolerante a los productos lácteos sin saberlo. Según ella, esta intolerancia puede ser más aguda o leve, como la mía. También hace hincapié en que si sufres de intolerancia y sigues consumiendo a pesar de ello, con el paso de los años tienes más probabilidades de padecer cáncer*.

Poco después comencé a ver documentales sobre alimentación y la gran industria cárnica. Me horrorizó ver cómo eran tratadas las vacas y gallinas para la producción de leche y huevos. Me dÍ cuenta de que, para mí, al final es prácticamente lo mismo criar a un animal con la intención de comértelo o de explotarlo para sacarle leche o huevos. Ya que cuando esto no es posible por más tiempo, se mata igualmente para obtener su carne. Me resulta incluso más cruel la segunda opción, ya que el animal sufre más.

CONCLUSIÓN

Bueno, después de todo esto, decidí empezar a comer de forma vegana, y ¡ha resultado de las mejores decisiones de toda mi vida! Me siento mucho más feliz y satisfecha conmigo misma. Soy más coherente con lo que pienso y además, mi salud ha mejorado muchísimo! (He de admitir que antes comía como el culo…) Ya no tengo digestiones tan pesadas y tengo mucha más energía que antes! Una maravilla vamos!

¿Y POR QUÉ escribir UN BLOG?

En el último año he tenido que aprender mucho de cocina vegana, tanto de libros como de internet. A parte de cocinar vegano, ahora como mucho más sano y con mucha más consciencia. He aprendido , por ejemplo, a hacer muchos postres crudiveganos, endulzados sólo con dátiles y pasas! Están riquísimos y son super sanos! Por eso he decidido empezar a escribir este blog, para compartir todo lo que he y sigo aprendiendo! ¡Espero que os guste! 🙂

 

 

 

*Creo que la situación ha cambiado gracias a las protestas de algunos estudiantes.

*Tengo pendiente buscar en qué estudios se apoyan estas dos afirmaciones según el libro.